Por un significante periodo de nuestra historia, los seres humanos hemos desarrollado el concepto de la persona “normal”. Esto es simplemente erróneo. Cada individuo es tan único como sus huellas dactilares, que no son compartidas ni siquiera por hermanos gemelos. Para mitigar la fuerza de la palabra “normal”, se ha integrado la palabra “típico”. ¿Acaso esto sí está bien? Yo reto a cada lector que me describa una persona “típica”. Somos tan, pero tan diferentes; que lograrlo sería extremadamente difícil sino imposible.

 

Nosotros los humanos podemos dividirnos basados en muchas características: etnia, género, altura, peso, creencia religiosa y/o política, nacionalidad, idioma y muchas más. Una mujer afrodescendiente conservadora no es menos persona que un hombre caucásico liberal. Los eventos en EU y el mundo en los últimos 100 años demuestran cómo hemos luchado y vamos encaminados a la igualdad: la 19ª Enmienda de la Constitución de los EU autorizó el sufragio femenino, las Marcha de Selma y el Acta de los Derechos Civiles abolió la segregación y le concedió a los afrodescendientes del sur derechos universales. Más recientemente, el intenso repudio público a la ley de “libertad religiosa” en el estado de Indiana y los proyectos similares en otros estados indican que la población LGBT logrará aceptación a nivel gubernamental. Aceptación e inclusión, son dos términos fáciles de mencionar y definir, pero muy difíciles de lograr. 

 

Mi propia vida es una mezcla de culturas. Yo soy Panameño/Estadounidense, medio Latino, medio Europeo, criado bajo el judaísmo mas no practicante. No me limito a lo anterior. Yo difiero de la persona “típica”: tengo un leve Síndrome de Asperger (por el estándar DSM-5, autismo de alto rendimiento). El Síndrome de Asperger (AS, por sus siglas en inglés) es una condición neurológica que me hace pensar de una manera algo distinta. Los Aspies (término que usamos) tenemos tendencias a extrema atención y obsesión con detalles o temas muy específicos, dificultades procesando cambios (pregúntele a mis padres), una falta de interés en las relaciones sociales y conductas erráticas de vez en cuando. No hay dos diagnósticos de AS o autismo idénticos, y no hay un método de diagnóstico que cubra el 100% de los casos. Similarmente, no hay métodos de tratamiento ni de manejo emocional que apliquen a todo caso. Todos los AS/autistas somos diferentes en un grupo de diferentes.

 

Crecer como una persona no-neurotípica es mucho más duro que para un neurotípico. Muchos de nosotros hemos sido víctimas de bullying, aislados por diferentes vías, o ignorados del todo; sólo porque actuábamos de manera diferente. Yo fui uno de éstos hasta no hace mucho. Tener el conocimiento de porqué eso sucedía lo complicaba, pues era por quién yo era. Yo era ese niño que comía su merienda sólo en un pasillo, no salía al patio, era torpe para los deportes, muy tímido y que pasaba una buena parte de mi tiempo libre en una laptop o dibujando en los cuadernos. Interactuar con mis pares no era una experiencia placentera, porque no entendía del todo a los otros. El sarcasmo, lenguaje corporal, las bromas y otras interacciones que le llegan naturalmente a otros, no son cosas que nos son fáciles entender. Esto no significa que no tratemos de interactuar. Muchos Aspies podemos aparentar ser desinteresados en socializar, sin embargo, sí queremos hacerlo. Queremos poder interactuar con otros. Queremos esa oportunidad.

 

Nuestra condición también se destaca por la dificultad de ser notada (irónico.) En contraste con otras condiciones como el Síndrome de Down y parálisis cerebral, no tenemos ningún síntoma fácilmente evidente. Si usted recién me ha conocido, no pensaría que yo soy tan distinto. Si estuviera conmigo en un salón de clases o en una oficina; a no ser que me estuviese observando ininterrumpidamente por un largo plazo, tampoco creo que se percatara. De lo que sí se enteran las personas, es cuando fallamos. En mis tres años de vivir en EU, he observado que se busca primero lo negativo en los otros antes de intentar encontrar lo positivo (me ha sucedido similarmente pero en menor escala en Panamá.) Estamos buscando en cada momento a ver quién arma el papelón o queda mal, para aislar, burlarse o fastidiar a quien le sucede. Esta preferencia al negativismo cierra cualquier posibilidad de poder conocer a alguien por lo que verdaderamente son. Debido a nuestra visión diferente del mundo y una conducta emocional no-típica, los Aspies y autistas (y cualquier otra persona diferente mental o emocionalmente) tenemos un alto riesgo de ser víctimas de eso. Si hablamos de, decimos y promocionamos igualdad y oportunidades similares para todos, ¿por qué insistimos en esto?

 

Conozco una valiosa cantidad de personas tanto en mi querido país natal, como en mi campus en la Florida, y esa valiosa cantidad de ellas han aprovechado y aceptado la oportunidad de conocerme a mí. En un abrir y cerrar de ojos, ese muchacho introvertido, desinteresado e indiferente se transforma en alguien altruista, inteligente, amigable, compasivo, tierno, cómico y especial. Todo esto sucede basado en una sola premisa: el interés de ver a alguien no por quien aparenta ser, sino por lo que verdaderamente es. Esto no requiere ningún cambio de personalidad, pero de actitud. A fin de cuentas, uno no debe cambiar quien es, por absolutamente nadie.

 

En conmemoración del Día Internacional de Concientización del Autismo, quisiera transmitir cuatro mensajes.

 

Para mis similares Aspies y autistas: sean fuertes. Ustedes pueden lograr cualquier cosa que decidan hacer. Sé cómo se siente ser Aspie, y probablemente he pasado esos mismos momentos que ustedes han pasado o eventualmente pasarán; y salí bien. No hay ninguna razón que sugiera que ustedes no saldrán bien como yo. Es cierto que nuestro trayecto es más empinado que  lo usual. Recuerden como John F. Kennedy justificó el intento de aterrizar en la Luna diciendo que las cosas se hacen no por ser fáciles sino por ser difíciles. Recuerden que ser diferente nunca será equivalente a ser deficiente. Sean ustedes mismos. Y que hoy tienen voz y así será por siempre.

 

Para nuestras familias y amistades: gracias por su apoyo, por su voluntad en reconocer nuestras diferencias y por sus esfuerzos para igualar las reglas del juego un poco. Tener a alguien como nosotros como hijo/a, sobrino/a, primo/a, nieto/a, tio/a, madre, padre, amigo/a, novio/a a veces no es fácil y requerirá mucha paciencia. Nuestra manera de pensar y razonar puede ser diferente, pero nuestra apreciación es sólida, igual y constante.

 

Para aquellos que conocen qué es nuestra condición: hagan una diferencia. Entiendan  quienes somos. No nos descalifiquen o miren mal sólo por actuar diferente. Intenten conseguir por lo menos una buena amistad con un Aspie o autista. No por lástima ni por ser justo, pero por cómo le puede recompensar. Cualquier persona de seguro aprecia una verdadera amistad. Y muchos de nosotros no-neurotípicos tenemos dificultad estableciendo estas amistades, y estaremos súper agradecidos cuando tenemos una. Tan agradecidos, que estaremos dispuestos a trabajar para que permanezca así bajo cualquier circunstancia.

 

Para aquellos que desconocen qué son el AS y el autismo: lean acerca de éstos. La Internet está repleta de datos e información. Tal como tenemos la cinta rosada para lograr conciencia por el cáncer de seno, la celeste para el cáncer de próstata, y la bandera arcoiris para los derechos LGBT, el autismo usa un símbolo de infinito color arcoiris. El símbolo representa al espectro autista, con sus infinitas variaciones. Aprendan quienes somos, y que somos diferentes. Dediquen unos cuantos minutos de su tiempo para buscarlo en la Internet, o pregúntenle a alguien que sepa. Así,  efectivamente, logramos concientización. 

 

El 2 de abril ha sido declarado como el Día de la Concientización del Autismo por la ONU desde el 2008. Tengo una petición para cada lector: le exhorto a que le diga a algún ser querido con AS o autismo que lo quiere y aprecia por quien es. No trate a nadie con AS o autismo de manera diferente solo por eso. Hágalos sentirse aceptados y no los echen a un lado exclusivamente por serlo. Estoy seguro de que lo apreciarán mucho. Yo lo haría.

 

Soy un estudiante de Ingeniería Aeroespacial. Tengo conocimientos substanciales de aviación, control de tráfico aéreo y del espacio aéreo donde las aeronaves vuelan a diario. Domino cualquier situación que involucre números o visualizaciones en 3D. Tengo el apoyo, entendimiento y aprecio incondicional de mi familia carece de límites. Mis amistades son absolutamente increíbles. El equipo que ha trabajado conmigo en mis 21 años con AS ha sido abierto y alentador. Mis profesores, asesores y mentores, por medio de mi trabajo, me motivan a dar sólo lo mejor de mí. Mis dos ahijadas me inspiran a mejorar cada día, y yo las inspiro a ellas.

 

Mi voluntad es sólida e inquebrantable. He perseverado. Soy resistente. Soy fuerte. Soy bueno. Soy feliz.

Soy Aspie.

Pero, aún más importante, yo soy yo.

 

Dani S.

Melbourne, Florida. 2 de abril de 2015

 

 

Una carta abierta al mundo: La Perspectiva de un Aspie

​© Copyright Cecilia Fonseca Sánchez, Panamá, República de Panamá